lucha y resiste como una mujer

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En medio de un contexto de crisis educativa a nivel nacional, con facultades e institutos tomados por les alumnes en todo el país en defensa del derecho a la educación pública. Nos proponemos hacer una perspectiva histórica, desde una mirada de género, sobre la inequidad que nos ha afectado sistemáticamente a las mujeres en el acceso a la formación superior, por simple hecho de ser mujeres 

Vamos a comenzar diciendo que, desde los inicios, llegar a la educación universitaria para nosotrxs no ha sido fácil. Las mujeres debimos recurrir a una serie estrategias complejas, ya sea para elegir la carrera, transportarse en la calle para ir a cursar, hasta interponer recursos judiciales para ser admitidas en las casa de estudios. En pocas palabras, todo hacía pensar que era preferible aprovechar las fisuras del aquel sistema antes que chocar de frente contra él

Para dar un idea del panorama queremos citar como muestra, el Decreto de la Universidad de Bologna del año 1377


[perfectpullquote align=”full” bordertop=”false” cite=”” link=”” color=”” class=”” size=””]“Ya que la mujer es la razón primera del pecado, el arma del demonio, la causa de la expulsión del hombre del paraíso y de la destrucción de la antigua ley, y ya que en consecuencia hay que evitar todo comercio con ella, defendemos y prohibimos expresamente que cualquiera se permita introducir una mujer, cualquiera que ella sea, aunque sea la más honesta en esta universidad”.[/perfectpullquote]

Pese a todo, contra viento y marea, enmarcado en un contexto de luchas por reinvindicaciones feministas, el proceso de inclusión de las mujeres comenzó. Su evolución era lenta pero ininterrumpida
Fue en EEUU (1830) el primer país donde las mujeres pudimos estudiar en la universidad. Luego se replicó en países de Europa: Zurich, Italia, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Rusia. Hasta que llega a América Latina: México, Chile, Argentina, Cuba, Brasil.

Casi todas las estudiantes se dedicaron a medicina como si las ciencias médicas fueran una orientación natural para las nosotrxs. Muy pocas accedían a estudiar derecho, pues claro, el derecho estaba más vinculado con el poder.
En Europa, durante las primeras décadas del siglo XVIII, las pocas mujeres que accedían a la universidad pertenecían a la aristocracia.

Por aquellos tiempos, en los espacios académicos, se sostenían importantes debates sobre la capacidad de las mujeres para ejercer las profesiones que eran consideradas estrictamente masculinas. Uno de los grandes opositores del acceso de las mujeres al mundo del saber fue Jean Jacques Rousseau  
En este contexto, a principios del siglo XIX, dos mujeres se recibieron de médicas haciéndose pasar por varones. Cuenta la bibliografia de la época que lo hicieron con el fin de superar los impedimentos que tenían como mujeres para acceder a la facultad. Una de ellas fue Miranda Stuart Barry y la otra Enriqueta Faver Caven de Renau. Ambas ejercieron sus carreras como varones. De la segunda de ellas, recién se enteraron de que era mujer, cuando tras morir, le practicaron una autopsia

Paralelamente, en Argentina y a pesar de que la Constitución del 1853 reconocía la igualdad de derechos entre los sexos, la mujer no tenía acceso a estudios universitarios.

Sin embargo llegaban desde Europa, específicamente desde Francia e Inglaterra, las ideas enciclopedistas con nuevas representaciones de la mujer y su derecho a la educación

Tiempo despues, en la primer presidencia de Sarmiento, se da un paso más en las posibilidades de formación de las mujeres con la creación de las Escuelas Normales. Las mujeres comenzaban los estudios secundarios e iban preparando el camino para llegar a la universidad

Por aquellos tiempos existían dos universidades, la de Córdoba y la de Buenos Aires con distintas orientaciones: Medicina, Derecho, Filosofía y Letras, Cs Exactas, Físicas y Naturales

La primer mujer que obtuvo un título de estudios superiores fue Cecilia Grierson. Ella era maestra, trabajó como institutriz y aún siendo estudiante de medicina fundó  la Escuela de Enfermería y Masajista en el Círculo Médico de Buenos Aires, que se considera primera en Sudamérica  
En resumidas cuentas, podemos decir que el proceso de inclusión de las mujeres en los estudios universitarios deja claramente expuestos, mecanismos de exclusión por razones de género. Así como también muestra la capacidad y el valor que las mujeres tenemos para desarrollar estrategias, gestionar y dar lucha en pos de ejercer nuestros derechos

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Marcha en defensa de la Universidad pública – Santa Fe

 

[perfectpullquote align=”full” bordertop=”false” cite=”” link=”” color=”” class=”” size=””]Hoy como entonces reinvindicamos la dignidad de aquellxs y de estxs estudientes acompañando la causa en defensa de la universidad pública y de calidad. La educación no se negocia y les estudiantes resisten [/perfectpullquote]

Post Author: femininja

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