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La violencia de género como crimen de lesa humanidad

El rol de la mujer como una fuerza revolucionaria en la Argentina y su capacidad enfrentar al terrorismo de estado fue clave en la dictadura, el grado de participación de las mujeres, por aquel entonces, estaba directamente vinculado con su nivel de formación. Se entendía que a mayor nivel educativo, más capacidad de análisis y de cuestionamiento político-social. En este sentido debemos recordar que la mujeres recién en los años ’60 tuvieron acceso a la escuela secundaria y posteriormente a la universidad. Sin embargo, la libertad seguía siendo un asunto concerniente al mundo de los varones.

Contextualizando, luego vino un momento expansivo para el universo femenino, con la masificación universitaria, el movimiento que se conoce con el nombre de “segunda ola” donde aparece la píldora anticonceptiva, el cuerpo, el orgasmo, la sexualidad y la consigna “lo personal también es político” y a nivel mundial, el escenario donde se forjaron estas mujeres estaba atravesado por distintos procesos como la revolución cubana, la muerte heroica del Che Guevara en Bolivia, la derrota de EEUU en Vietnam, el surgimiento del movimiento Tercermundista, todo esto en medio de un ambiente cultural de canciones de protesta ( Joan Manuel Serrat, Los Beatles, Mercedes Sosa, Violeta Parra, Víctor Jara ) los poemas y novelas de Mario Benedetti, Cortázar y Neruda, entre otros.

No caben dudas de que la dictadura de estado tenía una férrea voluntad de aniquilamiento de quien osara cuestionar el orden dado y para mantener este status contaba con el aval de grupos económicos, político, jurídico, ecleciástico, de las clases dominantes y también de dirigentes. Para lograr adhesiones, primeramente debió preparar el terreno construyendo la imagen negativa del enemigo a exterminar. En principio fue el/la subversivx, a quienes aplicaban una gran carga negativa transformándolxs en seres temibles a los que inexorablemente se debía aniquilar. Luego les agregaron un componente ideológico y con la ayuda de los medios de difusión adeptos, los convirtieron e instalaron como “delincuentes subversivxs” y en el sentido popular se los consideraba “peligrosxs” para el universo oficial.

La toma del poder marcó un antes y un después en la vida política de las mujeres, los debates que se daban en el seno de distintas agrupaciones, ahora quedaban limitadas al interior de las casas en la clandestinidad.

Para la dictadura la mujer debía cumplir su rol tradicional de género, reproduciendo los valores patriarcales que la asociaban al hogar, la reproducción, el cuidado del esposo, de los hijos, un pilar de la nación y quien no acatara estos mandatos era una “apátrida”. Sin embargo, es de ellas de donde surge la resistencia al sometimiento y la opresión

En 1979, como un hito, nació la Unión de Mujeres Socialistas, presidida por la Dra. Alicia Moreau de Justo. En su manifiesto inicial esta organización proclamó: “La constitución de la UMS se inserta en la lucha por la democracia y la emancipación de la mujer trabajadora Argentina.

Alicia Moreau de Justo

Esta lucha por la emancipación de la mujer está dirigida a enfrentar todas las opresiones sociales, la discriminación y el marginamiento. Es una lucha contra el sistema capitalista, pero también contra el patriarcado que es una de sus consecuencias” y concluye con un llamado a las mujeres de todos los sectores sociales para difundir estos principios y para organizarse en torno a las banderas de la democracia, de la plena vigencia de los derechos humanos, de la liberación nacional y social de los argentinos”

Paralelamente, la dictadura avanzaba con mano férrea, la represión era ejercida contra las/los militantes, intelectuales, obreros, obreras, estudiantes, científicxs, religiosxs, personas cuyas identidades sexuales no se correspondían con los mandatos de la construcción heteronormativa que la lógica militar aceptaba y que además decretaban nuestra pertenencia a un mundo “occidental y cristiano”, principios que se extendieron a toda la sociedad e hicieron de las mujeres, con la ayuda de los medios de comunicación, una de sus principales replicadoras.

La dictadura, también, exacerbó el modelo dicotómico de “virgen o puta”, resignificado en la oposición del modelo mariano representado en la Virgen de Luján contra el de la subversiva que transgredía la supuesta esencia femenina: el estereotipo de la mujer “santa” estaba ligado a la función de reproducción siempre y cuando no procreara “subversivos”

Abusos, violaciones colectivas, violaciones delante de sus parejas,  como un duelo de macho a macho, robo de sus hijos nacidos en cautiverios, indescriptibles torturas, eran aplicados sistemáticamente sobre las mujeres  como extorsión y para minar  su subjetividad de género primero y de persona después, con un objetivo de disciplinamiento pero no solo de una, sino de todas…

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Gracias a los testimonios fue posible reconstruir muchas de las prácticas sistemáticas a las que eran sometidas las mujeres.   A las embarazadas les hacían redactar una carta dirigida a sus familiares que supuestamente sería entregada junto con el bebe pero estas cartas nunca salían de los centros de detención clandestinos. La incertidumbre de no saber qué sucedería con ella y con su hijx, era utilizada como otra forma de tortura

Cómo se puede calificar a un médico que para diagnosticar una bronquitis, hace un tacto vaginal ? Cualquier vejación estaba habilitada, desde la desnudez forzada hasta la colocación de elementos extraños en sus vaginas.

Muchas todavía no se animan a denunciar y otras desconocen que pueden hacerlo debido al desarrollo que ha experimentado el concepto de violencia de género.

Sin duda, durante el terrorismo de estado, había una gran dosis de violencia machista contra las mujeres en general y otra contra las se habían animado a cuestionar el estereotipo. De todas maneras, durante los años de la represión y como respuesta al genocidio, surge un movimiento de mujeres de derechos humanos, no específicamente feminista. Una experiencia inédita en el mundo y con un importante rol protagónico. Ellas son,  las “Madres de Plaza de Mayo”.

Un capítulo aparte: Las locas de la plaza

Las madres detonan la situación límite de un drama familiar (pérdida de un ser querido) proyectan, lo llevan hacia lo social, hacia lo público: la plaza como una catarsis colectiva que las salva de cualquier intento de patologización psiquiátrica con todo el valor simbólico que ello implica.

Coincidimos con Busquet cuando dice que esa tarde de 1977, cuando un grupo de mujeres, desafiando la prohibición del derecho de reunión promulgada por la junta militar, se convocan en la Plaza de Mayo manifestando su dolor y su rechazo por no obtener respuestas sobre sus hijos, fue el momento en que los generales pierden la primera batalla

A estas mujeres les decían “las locas” para que no fueran tomadas en serio, ellas atravesaron bastones, persecuciónes, desprecios, secuestros, desapariciones, y aún hoy cada jueves dicen presente llevando sus pañuelos blancos y marchan, con su anciano andar, en la ronda de las madres

Al decir de Galeano, “En Argentina las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria”

Retomando: violencia de genero, delito de lesa humanidad

La violencia sexual a la que fueron sometidas las víctimas del Terrorismo de Estado que operó en Argentina ha sido silenciada por muchas de ellas pero fundamentalmente, por el sistema de justicia que no investigó, ni sancionó esa forma específica de violencia.

Recién junio de 2010, por primera vez delitos contra la integridad sexual en el marco del genocidio recibieron una condena. En Mar del Plata se dictó prisión perpetua al ex Sub Oficial Gregorio Molina, por homicidio, violaciones y ataques sexuales. Sin embargo, las mujeres que estuvieron secuestradas, aún hoy son expuestas a la revictimización por parte de la Justicia. Mientras que por la lentitud de los juicios hasta el momento sólo se pudieron conquistar pocas condenas.

Coincidimos con Myriam Bregman cuando dice que “en Argentina los archivos de la represión que permanecen ocultos a los únicos que ha favorecido es a los que participaron del genocidio, civiles y militares. Nos consta que la documentación existe, el Gobierno tiene que abrir los archivos de la ex-SIDE, del Batallón 601, de Servicio de Inteligencia Naval y de todas las fuerzas que participaron del plan represivo”.

Hoy en día, aún cuando por los testimonios se sabe que en los centros clandestinos de detención hubo violaciones sexuales y abusos contra las mujeres, falta la implementación de la perspectiva de género para el completo acceso a la justicia ya que solo son 79 los condenados por delitos de género durante la dictadura militar. Porque la impunidad de ayer es el campo de cultivo de la injusticia de hoy #VIVASNOSQUEREMOS

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Post Author: femininja

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