Me violaron más de cien, no puedo decir cuál de ellos es el padre

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la violación como arma de guerra

A 25 años del genocidio de Ruanda, los conflictos de miles de hijos gestados en violaciones, reflejados en el testimonio de Jean Paul.
Enterarse de las circunstancias que rodearon su nacimiento no fue fácil. Su madre, Carime, fue sistemáticamente violada a los largo de 100 días, el tiempo que duró la ocupación.
Durante la masacre más de 800.000 personas de la etnia tutsi fueron asesinadas por la etnia gobernante, los hutus.
Jean Pierre contó que empezó a preguntarse quién era su padre cuando al final de la primaria tuvo que completar un formulario que solicitaba sus datos y él no los sabía.
No tener un padre en Ruanda no era raro debido a los miles de hombres que habían sido asesinados durante el genocidio.
Jean Pierre había escuchado muchos rumores pero tardó años en saber la verdad.

Jean Pierre y Carime


“La historia no es algo que pueda asimilarse rápido” cuenta su madre, Carime.
“Mi hijo había escuchado diferentes versiones, chismes. Todos en la comunidad sabían que fui violada. No había nada que pudiera hacer al respecto”.
“Mi hijo seguía preguntando quién era su padre pero entre los más de cien hombres que me violaron, no podría decir cuál de todos era el padre”.
No se sabe exactamente cuántos niños nacieron como consecuencia de las violaciones durante la masacre sucedida desde abril hasta julio de 1994.
Pese a los esfuerzos de organizaciones de derechos humanos, la violación ha sido usada como arma de guerra desde Siria a Colombia y desde la República del Congo a Myanmar.
Como es de imaginar, no es fácil para los involucrados recordar esas violencias. Ni siquiera un cuarto de siglo después.
La historia de Carime deja claro por qué esperó hasta que su hijo tuviera la edad suficiente para decirle la verdad.
Ella fue una de las miles de mujeres y niñas, principalmente tutsis, que fueron atacadas sexualmente por hutus, milicias y soldados.
Apenas comenzó el genocidio, la violaron por primera vez. En ese momento todavía estaba sangrando por dos heridas de machetes, una a cada costado de la cara que hasta hoy le dificultan comer y hablar.
Sus agresores la arrastraron hasta el borde de una fosa donde arrojaban los cuerpos de quienes habían sido asesinados.
A pesar de sus heridas, Carime no quería morir. Tampoco quiso morir cuando un grupo de soldados la atacó sexualmente, violándola con ramas y palos produciéndole un daño inimaginable.
Sólo cuando otro grupo la atacó a mordidas en todo el cuerpo, decidió que ya no quería vivir.
Ahí fue que quise morir pronto…
Muchas veces quise morir”,
cuenta
Pero su historia apenas había comenzado. El hospital que intentaba salvar su vida fue rápidamente invadido por la milicia hutu.
“No podía escapar, no podía irme porque tenía todo roto…”
“Quien quisiera tener sexo conmigo podía hacerlo. Si los atacantes querían orinar, podían venir y hacerlo en mi”
Recién cuando el Frente Patriótico Ruandés liberó el hospital, Carime pudo recibir el tratamiento que necesitaba.
Después ella volvió al pueblo, débil, rota, sangrando pero viva.
Así que cuando los médicos descubrieron que estaba embarazada, se sorprendieron.
“Cuando nació el bebé no podía entender por qué. No podía creer que el niño fuera mio. Siempre estaba pensando en lo que había pasado.
Después de dar a luz me quedé con el bebé pero no sentía amor”
.

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Esta historia con innumerables variantes se les ha ido contando cientos de veces a los niños de Ruanda en los últimos 25 años. Aunque rara vez se cuenta abiertamente.
La violación es un tabú y en la mayoría de los casos la vergüenza recae sobre la mujer en lugar de caerle al violador, dice el dir. ejecutivo de Survivors Fund, Sam Munderere, coordinador del programa que ofrece apoyo educativo y psicológico a madres y niñxs nacidos como consecuencia de una violación en Ruanda.
Además explica que en algunos casos, el estigma hizo que los familiares instaran a las mujeres a abandonar a lxs niñxs. En otros casos causó la ruptura de matrimonios.
Mientras pudieron las mujeres lo mantuvieron en secreto. A raíz de eso, muchos niñxs se enteraron cómo fueron concebidos cuando, como Jean Pierre, intentaron llenar algún formulario.

Fuente: BBC





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Post Author: femininja

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