La escuela se consolida como el espacio donde el alumnado se anima a denunciar abusos sexuales y violencias intrafamiliares

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La implementación de la ESI en Santa Fe es clave

La escuela es el espejo de la sociedad y muchas veces son sus aulas el ámbito propicio para que salgan a la luz situaciones poblemáticas que el alumnado vive en sus casas.
Lo anterior queda en evidencia en los registros oficiales del Ministerio de Educación santafesino que indican que, de marzo a julio de este año, se denunciaron 75 casos de abuso sexual que tuvieron como víctimas a alumnos de escuelas de la Región VI, que abarca a Rosario, San Lorenzo y Villa Constitución.
Es decir, unos tres por semana.
Además en la misma jurisdicción se abordaron 94 situaciones de violencia en el entorno familiar en lo que va del año.

Ante cada denuncia, Educación acciona un protocolo de trabajo que activa la intervención de equipos socioeducativos que siguen cada caso en particular, incluso en comunicación con la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia y el Ministerio Público de la Acusación (MPA).
En 2019, las cifras son similares a las del año pasado

Durante el período que va de marzo a diciembre de 2018 se denunciaron 148 casos de abuso sexual y 202 casos de violencia en el entorno familiar.
Computando las situaciones en las escuelas de toda la provincia, de marzo a julio inclusive del 2019 se denunciaron 241 casos de abuso sexual y unas 255 situaciones de violencia en el entorno familiar.
En tanto, el año pasado de marzo a diciembre en el total de las escuelas santafesinas se reportaron 422 casos de abuso sexual y se atendieron 408 casos de violencia en el entorno familiar.
De marzo hasta julio de 2019 se investigaron 241 casos de abuso sexual y unas 255 situaciones de violencia en el entorno familiar.

Entrevistado por medios locales, Federico Paggi, Secretario de Gestión Territorial Educativa de la provincia, puso en relieve el trabajo de los equipos socioeducativos, que no sólo registran el trabajo sino que intervienen en cada caso de manera concreta.
De la misma manera que los equipos ESI (Educación Sexual Integral) “que titularizamos este año y que fundamentalmente trabajan en la capacitación docente, pero que también colaboran en algunos casos y por su acción surgen nuevos relatos”
Asimismo, destacó que la escuela es una de las principales instituciones donde aparece “el habla y la escucha”, y es por eso que es ahí donde los chicos pueden encontrar espacio para expresar situaciones de abusos que, “en la mayoría de los casos, ocurren en el ámbito familiar”.
“Siempre fue así, sucede que antes en la escuela se escuchaba el relato pero no se sabía qué hacer con eso, lo que hicimos fue reforzar los protocolos de actuación con personas vulnerables, ya que además de escuchar; hay que intervenir”, precisó el funcionario.
Además, la aplicación de la ESI posibilita que aparezcan relatos. “Por ejemplo, en el juego de los secretos que se pueden contar y los que no se pueden contar. Si no te hace sentir bien no es un secreto. Ahí aparecieron casos en jardines de infantes, reveló.
El avance del dictado de educación sexual integral en las aulas fue determinante para que los chicos denuncien lo que les pasa.
“Las autoridades escolares tienen herramientas para actuar, pero cuando la escuela no puede resolver es que ingresan los equipos socioeducativos. Sobre todo en temas más complejos en los que también participa la Secretaría de Niñez y Familia y se realiza denuncia en Fiscalía, en la que se trata de proteger al docente denunciante”, describió.
“lo primero es el relato. El que escucha es en general un docente o un asistente escolar, un portero, esa persona es fundamental que sepa cómo actuar, es quien tiene que avisar por vías jerárquicas a la dirección del establecimiento, al equipo socioeducativo y si es necesario, se hace la denuncia en Fiscalía”.
Es en este punto que existe un pedido del gremio Amsafé para que no sea el docente (el primero que recibió el relato del menor) el que tenga que ejecutar la denuncia ante la Justicia.
Sumado a eso se trabaja con la Secretaria de Infancia y Adolescencia. “Las intervenciones más complejas son cuando hay una medida de excepción para que se lo aparte del grupo familiar y se lo traslade a otro lugar de resguardo, y requieren también la participación de profesionales de psiquiatría o de salud, entonces nosotros nos encargamos de coordinar”, destacó.
Fuente: La Capital

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Post Author: femininja

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