El lesbianismo no es una moda

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Siempre cuento que, ya no creo ahora, muchas lesbianas, hicimos pasar a un amigo gay como novio para que la familia no sospeche, porque llegaba un momento en que empezaban las preguntas. Costaba visibilizarse. Yo me visibilicé de la PEOR MANERA, cuando mi pareja de ese entonces, me dio una trompada en la cara que me dejó con gran hematoma en mi rostro, así tuve que volver a mi casa, llorando por el golpe y por la situación, así lo tuve que contar, y por suerte mi familia me escuchó, otras no son privilegiadas, después bueno, perdoné, como tantas veces se perdona, no estaba empoderaba en ese momento ni militaba. Mi pareja, era el calco del peor tipo machista que podía haber. Pude salir cuando, un día y a pesar del temor que le tenía le hice frente y aun sabiendo que me podía ligar un golpe o un insulto empecé a militar. Y esa militancia me permitió salir y poder luego ayudar a otras lesbianas que eran víctimas de violencia.
Antes decíamos “mujeres que aman mujeres”, quizás muchas mujeres amaron en silencio a otras, y nunca se lo pudieron decir, menos demostrar. Seguramente porque como la sexualidad es falocentrica, el sexo entre mujeres era muy difícil de aceptar, porque se prejuzga sin saber porque en el imaginario machista se dice que hay una que hace hombre y otra de mujer… si me lo habrán preguntado.!
Si las lesbianas no salíamos a pelear por visibilizar nuestra sexualidad y por ende luchar por derechos nadie lo iba a hacer. El feminismo acompañaba, pero éramos las lesbianas las que teníamos esa tarea.
¡Visibilizarnos!!!! Esa era la consigna, poniendo la cara, el cuerpo, la empatía hacia otras lesbianas… incluso hacia otras causas como la lucha contra la trata de personas con fines de explotación sexual que también surge de varias organizaciones lésbicas.
Hace muchos, muchos años se celebraba en varios países de Centro América, el día de las rebeldías lésbicas, como una lucha contra la heteronomatividad y contra el sistema patriarcal, que discrimina a lesbianas y bisexuales. Era una manera también de visibilizarnos.
¿Qué es visibilizar? A mi criterio no pasa por mostrarnos solamente, en la vía pública, de la mano de una pareja o relación o dándonos un beso, sino pasa para que estemos presentes en la agenda de las políticas públicas de todos los Estados, por ejemplo, en cuanto a la salud, en campañas de prevención de VIH SIDA la transmisión mujer/mujer nunca se muestra.
Uno de los artículos del Código de Faltas que tenía Santa Fe ,hasta 2010 era el número 83 OFENSA AL PUDOR, con ese artículo, el personal policial que si consideraba, por ejemplo, que una pareja de mujeres, de la mano, abrazadas, ofendía el pudor de la sociedad, podía detenerlas, una barbaridad lo vemos a esta altura, pero muy naturalizado en ese momento, era muy común que las lesbianas de esa época, estaban ocultas, nunca JAMAS una demostración de afecto en la calle, por este miedo, solo existía ese afecto en 4 paredes, así en un encierro, como también la sociedad nos ponía en ese lugar. Sólo guettos de casa de familia, boliches, ahí en reuniones o fiestas en lo oculto, públicamente nada. Muy difícil poder visibilizarse no solo en el ámbito familiar, escolar o laboral, sino socialmente, pero así y todo y con un contexto muy distinto al actual, en cuanto a lo político, muchas valientes empezaron la lucha por la visibilización y el acceso a derechos que hoy las lesbianas jóvenes y no tan jóvenes podemos también disfrutar.
Debo mencionar a las militantes lésbicas como Ilse Fuskova (que hoy con 90 años continúa) y Adriana Carrasco quienes lanzaron en 1988 el Cuaderno de Existencia Lesbiana, a Magui Belloti y Marta Fontenla que a través de ATEM, lograban en los 80 hacer talleres sobre lesbianismo aún cuando en los ENM que surgieron en 1986, el taller sobre lesbianismo no existía. Recién es incorporado en 1992 en Neuquén, hasta ese momento se armaban talleres paralelos sobre sexualidad y lesbianismo. Al espacio social-cultural La Casa de las Lunas en 1995 en ciudad de Buenos Aires. Pero en Santa Fe la situación era muy distinta, una actividad netamente de corte lésbica no hubo en ese tiempo, si, desde el movimiento feminista se apoyaba los reclamos de visibilidad y derechos, pero eran épocas muy duras, el feminismo peleaba por la patria potestad compartida, se empezaba a hablar de violencia (en ese momento doméstica) y salía la ley de divorcio vincular. Militancia feminista lésbica así en “crudo” recién en los 2000, con Las Diversas. Si bien había compañeras feministas lesbianas, no se visibilizaban como tal. La palabra lesbiana era hasta difícil pronunciarla, porque muchas se identificaban con el “homosexual” o “gay”. Hago todo este relato porque si hoy las jóvenes lesbianas, disfrutan de tanta libertad, es porque hubo otras que hicieron un recorrido para llegar a donde estamos. Nadie nos regalo algo, todo sale de la lucha de lesbianas que salieron a dar la cara cuando, por ejemplo, en las marchas del orgullo, hoy multitudinarias, iba gente con máscaras, y otras no iban, y hubo algunas lesbianas que se animaron a ir sin máscaras, sabiendo que era todo un desafío.
En “Las Diversas”, en 2007, se nos acercaban lesbianas, a comentar que esa palabra, hoy con un corte político como “torta” les hacía daño, la odiaban, porque el “torta” o “tortillera”, eran insultos con el que eran expulsadas de sus hogares o hasta perdían un trabajo, y ni hablar de aquellas que vivían en ciudades más chicas que Santa Fe, ahí era mucho peor, esas chicas viajaban semanalmente hasta acá, para tener un rato de contención. He escuchado relatos muy tremendos, como el de una chica que venía y contó de una violación, por parte de un amigo del hermano “porque era torta y tenía que curarse”, producto de esa violación vino un embarazo no deseado, que llevó su curso hasta parir porque llevar la carga de ser lesbiana y encima abortar era demasiado para esa época. Yo venía de la militancia LGBT( no más letras en ese momento, después se agregó la I, y después la Q), donde por mi experiencia, me di cuenta que las lesbianas no ocupábamos espacios de poder allí, que también estábamos relegadas, al igual que en la sociedad y que por ejemplo en un congreso LGBT de un fin de semana, el tema lésbico estaba programado para el domingo a las 9 de la mañana, obviamente que no iba la mayoría a escuchar nuestros reclamos, algo que si hacíamos las lesbianas con las demás temáticas del colectivo.
Por eso surgió Las Diversas, que luego tomamos el rumbo de militancia hacia la trata con fines de explotación sexual con una postura netamente abolicionista, algo que en lo personal continúo.
En 2008 se hace en Rosario el 1er Encuentro de Lesbianas y Bisexuales. Ese fue el único encuentro y la verdad que dejo un sabor amargo, al menos para mí. Hubo muchas discusiones atravesadas por la cuestión de clase. La cuestión de clase también atraviesa a las lesbianas, no es lo mismo, una lesbiana de Palermo que, de La Matanza, no es lo mismo una lesbiana del centro que una que vive en un pueblo, todas son discriminadas y oprimidas, en definitiva, pero quizá quien tuviera la posibilidad en esos años me refiero de visibilizarse, no veía una empatía con la que no podía hacerlo, hablo en general. Pero no juzgo, en esos años era difícil, ahora es otra situación.
Si me remonto más lejos, veo a mis queridas amigas Susana y Graciela que están en pareja desde 1971, y sé por todo lo que me han contado, lo difícil que era la sociedad en ese entonces, además de estar bajo un nefasto gobierno militar. Ya después con tanta militancia, tantas luchas se fueron concretando derechos. Orgullosamente milité no solo el Matrimonio Igualitario, sino que en Santa Fe peleábamos por la Unión Civil, teniendo el antecedente que muy a duras penas había salido en ciudad de Buenos Aires, cada tanto salía y nos alegraba un fallo hacia la obra social provincial IAPOS, que permitía que una pareja del mismo sexo tuviera la cobertura en salud, como un matrimonio (hetero en ese entonces).
Hay un largo recorrido para llegar a donde se llegó. Me encanta y celebro la juventud, las ganas de seguir luchando contra este sistema opresor no solo para las lesbianas sino para todas aquellas identidades feminizadas, celebro la ESI que es tan necesaria.
El asesinato a la Pepa Gaitán en 2010 fue un gran sacudón. El movimiento lésbico venía creciendo y lo de Pepa fue un disparo hacia todas nosotras, a Pepa la mataron con odio, con furia, la fusilaron por ser lesbiana. Lo de Higui ya en estos años también fue otro golpe grande, ella se defiende de un ataque y mata a uno de los violadores, me acorde cuando sucedió este hecho de esa compa que iba a Las Diversas que menciono más arriba. No olvido a Marian que por besar a su esposa en Plaza Constitución es condenada a un año de prisión en ciudad de Buenos Aires, algo que me parece que el lesbo-odio es más grande que las leyes que hoy nos contemplan. Justicia asquerosamente patriarcal, machista y lesbo-odiante.
Estoy convencida que el feminismo, así como nos empodera para que tomemos nuestras propias decisiones y actuemos en consecuencia, el feminismo lésbico, también debe acompañar los procesos de visibilización de cada una de las lesbianas, no todas tiene la misma historia, la misma familia, las mismas experiencias.
Veo a la distancia tanta lucha, veo en un futuro mucha más militancia, más energía y lo celebro.
Veo a tantas pibas empoderadas y felices. Veo a tantas lesbianas mayores también felices.
La verdad que me pone contenta, porque ese privilegio de vivir la sexualidad sin miedo hoy, es porque esas “tortas viejas” dejaron sin dudas una gran huella positiva en la militancia lésbica.
No olvidemos la historia.

Columnista

Silvina Sierra


Activista feministaantiespecista
Mujer y lesbiana
Abolicionista

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Post Author: silvina sierra

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